El Rey Viserys un buen rey, y un mejor político. De hecho, hasta ahora me parece el mejor Rey en la historia de Poniente después de Jahaerys I. Me quedo con una frase:
«Ni siquiera yo estoy más allá de la tradición y el deber»
Viserys I Targaryen
Esta sola y simple frase oculta dentro de sí un significado profundo, ya que manifiesta un verdadero entendimiento de la naturaleza de la monarquía medieval por parte del escritor y autor de la obra George R. R. Martin. La monarquía medieval no era, en efecto, absoluta, al contrario, se encontraba limitada a la Tradición y las Costumbres –que viene del pueblo y de la historia–, al Derecho –que viene de la tradición y los jurisconsultos–, y a la aprobación y consentimiento tácito o expreso de los nobles –que podían alzarse en cualquier momento, y sin cuyo poder un rey no era nada–.
Sobre el anterior punto, es ejemplo la monarquía medieval aragonesa en su fórmula de coronación:
“Nos, que somos y VALEMOS TANTO COMO VOS, pero JUNTOS MÁS QUE VOS, os hacemos Principal, Rey Y Señor ENTRE LOS IGUALES, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; Y SI NO, NO”
El concepto y naturaleza de la monarquía católica medieval, que el autor entiende y que es base de su fantasía, es de la primacía de uno entre los iguales. De esto se sigue que la base y el fundamento del poder regio se erige sobre la voluntad y la confianza de sus nobles iguales: «Y si no, no», como sentencia la citada fórmula de coronación.
No es un monarca absoluto
En este sentido, es evidente que el monarca medieval no es absoluto ni su sola voz es la ley. Esta idea de reinado que hace el Derecho es un fenómeno que se da con la aparición de la idea del deus mortalis de Hobbes y luego con el desarrollo de la idea de soberanía –Juan Bodino– en los albores de la modernidad, a caballo entre la monarquía medieval y el nacimiento del Estado que se da definitivamente en Florencia con Cosme de Médici.
En la obra de George R. R. Martin, Viserys I obtiene la corona por causa de la sabiduría del Rey Jahaerys I Targaryen, el cual ante la necesidad de evitar la Stasis –guerra civil– decide hacer el Gran Consejo, en que se dejaba a los Señores decidir sobre la sucesión, tal como en la monarquía medieval de Aragón:
“Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos»
Jahaerys I tiene el atino y la sabiduría política de someterse al consenso de los Señores de Poniente para sacrificar y renunciar al deseo egoísta de colocar en el trono a su propia hija, todo en nombre de la estabilidad y prosperidad del reino, así como de su dinastía.
La idea de Rey como voz única que decide y hace lo debe ser reconocido como Ley –decide y dicta el Derecho– es común en la modernidad y después de la revolución francesa y su crítica del antiguo régimen. Sin embargo, una última nota sobre la incapacidad del Rey de decidir sobre la sucesión –nombrar el heredero por el solo dictado de su voluntad– la tenemos en Juan de Mariana, autor de la edad media tardía dónde establece que la ley de sucesión no es materia de un rey sino de las Cortes.
Los Señores deciden sobre la sucesión
En consonancia con la obra de Martin, el Gran Consejo de Jahaerys I sienta un precedente de orden jurídico y político en el desarrollo histórico de la lógica narrativa interna de la obra. Tal precedente establece que:
- El Rey en Poniente no es absoluto, tal como en las monarquías medievales su poder está supeditado y depende de los Señores que lo reconocen –el no reconocimiento es la Stasis–
- Los Señores tienen voz y voto sobre la sucesión, y;
- Si hay conflicto sucesorio, lo sabio es convocar a un Consejo y resolver de forma civilizada el conflicto.
Este precedente fue invocado posteriormente en la obra de George R. R. Martin, en los sucesos inmediatamente posteriores a la Danza de Dragones.
Criticas absurdas al reinado de Viserys
Ahora bien, siguiendo con el reinado de Viserys I, quienes le odian solo se caracterizan la estupidez y la ignorancia. En concreto, las críticas se centran en dos puntos fundamentales.
No repudió a Rhaenyra como heredera
Es bastante tonta la idea de que un rey declare a su propia hija una golfa y a sus nietos bastardos, máxime cuando la había declarado heredera antes de tener primogénito varón.
Entendiendo, además, que su propia hija tiene sus alianzas señoriales, que su esposa Alicent Hight Tower también tiene las suyas, y que la monarquía medieval depende como hemos visto de la de la voluntad de los Señores –»Y si no, no»–, declarar que la línea de sucesión es bastarda solo degeneraría en la guerra civil. Al fin y al cabo, los hijos de Rhaenyra tienen sangre Targaryen por su propia heredera.
Supuesta debilidad
Otro tanto de lo mismo son aquellos quienes critican a Viserys por ser un rey que «no tiene huevos» o que es débil.
Sobre está crítica absurda solo cabe recordar la escena del Rey Viserys I, en la fase final de la lepra, con su cuerpo lleno de llagas, mutilado, la carne podrida y los huesos débiles; que con todo el dolor y siendo prácticamente un cadáver destina su último aliento a proteger a su hija en un último acto de amor –a pesar de que la muy desgraciada solo puede hablar de su sucesión en el lecho de muerte del rey–.

También habría que decir que es mucho más difícil reinar en paz que ganar batallas. Un buen mandatario, uno inteligente, sabe mantener y controlar las delicadas estructuras de poder, mando, obediencia e intereses que existen al interior de la comunidad política.
El haber sosteniendo más de 25 años de paz continúa también implica una prosperidad, seguridad y comercio que explica el por qué vemos en The House of Dragon que los súbditos del reino celebran, venden, compran y se visten, a diferencia de Game Of Thrones en dónde el pueblo llano estaba muerto de hambre, en harapos, y los únicos que podían fornicar, comer y celebrar eran los señores de la guerra.
La única gran mancha en su reinado
La única mancha en el reinado de Viserys I es su política de sucesión. No obstante, los errores de un gran hombre son tan grandes como su propie figura.
En primer lugar, la política de sucesión de Viserys es una ruptura de la tradición –esa misma que el mismo Viserys entendía que estaba por encima de él–; y de todo precedente jurídico y político –p.ej., Jahaerys y el consenso establecido por el Gran Consejo–.
En segundo término, los Señores que, cómo hemos visto, juntos valen «tanto como vos, pero juntos más que vos» tenían la expectativa razonable de que Aegon sería el heredero al ser el primogénito varón del rey Viserys I; pues esta era la tradición pacíficamente reconocida y ratificada en el Gran Consejo de Jahaerys I.
Legalidad y Legitimidad
En este punto se confunden las ideas de legitimidad y legalidad.
- Legalidad es la norma establecida por el poder;
- Legitimidad es el saber socialmente reconocido y pacíficamente aceptado.
En palabras llanas y simples, Legal aquello que es conforme a la norma; es Legítimo lo pacíficamente aceptado sin necesidad de coacción o coerción.
En este orden de ideas, Rhaenyra era la heredera legal por ser nombrada por el Rey; pero Aegon era el heredero legítimo, ya que era lo aceptado pacíficamente por la tradición y la historia de Poniente que el primogénito varón sea el heredero al trono.
Legalidad y legitimidad en materia sucesoria son categorías ajenas a la expectativa de si Aegon sería un buen o mal gobernante, ya que el tema de la sucesión trata de la legitimidad de origen, no de ejercicio.
De tal manera, las decisiones políticas se juzgan no por su moralidad o inmoralidad –eso es materia del Septón Supremo– sino por su pertinencia o impertinencia. A su vez, la pertinencia o impertinencia de la acción política se juzga mediante sus consecuencias.
La Stasis o Guerra Civil
Entonces ¿Cuáles fueron las consecuencias de la política de sucesión de Viserys? Simple y llanamente: la Guerra Civil.
La guerra civil o intestina, cómo se le conoce en la modernidad, o bien la Stasis cómo se le conocía en la antigüedad y la edad media, y que es desarrollada por el politólogo italiano Giorgio Agamben es la ruptura definitiva del orden social, el extremo del disenso político interno: el suicidio de la comunidad política que se traga a sí misma. Esto es: la peor consecuencia posible en el orden político.
Por ende, entendemos que la política sucesoral de Viserys fue la peor posible por traer las peores consecuencias políticas imaginables dado el resultado de la misma: la casi extinción de los dragones y de la misma casa Targaryen, y con junto con ellos, la unidad los siete reinos.
Al igual que Marco Aurelio, Viserys I fue un Rey filósofo, y un excelente político; pero, así como Marco Aurelio cegado por el amor a su hijo se equivocó dando la sucesión a un débil, malvado y caprichoso Cómodo, Viserys I se dejó cegar por el amor a la caprichosa y malvada Rhaenyra y casi provoca el fin de su dinastía y la corona. Y es que la moralidad de Aegon es del todo irrelevante venidos al caso, si Viserys I lo hubiese declarado heredero nadie en los siete reinos hubiese levantado una espada.

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